A la mañana siguiente, cuando abrí los ojos, la vi, aseada y vestida, al pie de la cama, observándome con una mirada que traslucía una profunda inquietud.
—¿De veras estás enamorado de mí? Travesuras de la niña mala
—¿De veras estás enamorado de mí? Travesuras de la niña mala